El consumo de carne vacuna en la Argentina atraviesa un momento crítico, fuertemente golpeado por una escalada de valores que no le da tregua al bolsillo.
Los alimentos trepa por encima de la inflación general, el sector ganadero advierte que se aproxima un nuevo y fuerte sacudón en los mostradores.
Piso histórico: El consumo aparente retrocedió a 47,9 kilos por habitante al año, marcando el nivel más bajo de los últimos 20 años. Sin embargo, a pesar de esta caída, el país sigue ubicándose en los primeros puestos de consumo a nivel mundial.
Las causas: El informe detalla que esta crisis productiva es el resultado de la combinación de sequías severas entre 2021 y 2024, sumadas a las recientes inundaciones. Esto provocó una venta anticipada de hacienda, una drástica reducción del stock ganadero, y una baja en la preñez y producción de terneros.
El desplome en la demanda no logró frenar de ninguna manera los aumentos constantes. Por el contrario, la carne registró una brutal suba del 70,8 % anual en el Gran Buenos Aires (GBA).
En enero, el rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas” subió un 4,7 %, superando ampliamente el 2,9 % que marcó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general.
Para el mes de febrero, en medio de la polémica por la no actualización de la medición de precios, las consultoras privadas advierten que la presión alcista continúa. La consultora LCG midió que el 70 % de la inflación semanal en alimentos (registrada durante la segunda semana del mes) se explicó exclusivamente por el sensible aumento de las carnes, que treparon un 2,3 %.
El panorama para los próximos días no resulta alentador para los consumidores. Desde el sector aseguran que el valor de la carne vacuna volverá a dispararse en el corto plazo. “Debemos esperar que de acá a marzo el precio de la carne pueda aumentar alrededor del 10 o 15 %”, anticiparon.









