El ecosistema de criptomonedas sigue a la baja. Además, crece la presión vendedora sobre el principal criptoactivo.
La pronunciada caída revela un clima de pesimismo: según el índice de sentimiento de Coinglass, que incorpora variables como volatilidad, momentum y demanda, cayó a niveles que no se veían desde el colapso de 2022 y marca hoy “miedo extremo”. Vale recordar que, tras el triunfo de Donald Trump en EEUU hace poco más de un año, ese indicador había tocado los 94 puntos.
El desplome de Bitcoin
Las señales institucionales tampoco ofrecen demasiado alivio. Los 12 ETF de Bitcoin que cotizan en Estados Unidos anotaron el jueves salidas netas por u$s903 millones, la segunda mayor caída diaria desde su lanzamiento en enero de 2024. En paralelo, el interés abierto de los futuros perpetuos retrocedió 35% respecto del máximo de octubre, cuando rozó los u$s94.000 millones.
Uno de los factores que profundizó la presión vendedora fue la reaparición de grandes volúmenes provenientes de billeteras que habían permanecido dormidas durante años. Según CoinDesk, buena parte de esas tenencias se movió hacia exchanges centralizados, con decenas de miles de BTC que volvieron a circular después de largos periodos de inactividad. Esa oferta adicional superó cómodamente la demanda en los principales puntos de compra, inclinando el mercado hacia órdenes vendedoras.
El panorama contrastó con lo que ocurrió en las tecnológicas estadounidenses. La presentación de resultados de Nvidia había devuelto algo de optimismo en la víspera: el Nasdaq llegó a escalar más de 2% al inicio del jueves, aunque terminó dando vuelta la rueda para cerrar con una baja del 2,2%. Las criptomonedas no acompañaron ese envión temprano y quedaron desacopladas de la correlación habitual con el sector tech.
El deterioro del precio golpeó también a los inversores que se subieron cerca de los u$s90.000. Stéphane Ouellette, CEO de FRNT Financial, evaluó que “una cantidad significativa de inversores ahora se encuentra en negativo”, lo que disparó ventas destinadas a cubrir llamadas de margen impuestas por los brokers a quienes operan con apalancamiento.
La caída desde el máximo de octubre —cuando Bitcoin superó los u$s126.000— encendió alarmas técnicas. El retroceso ya supera el 20%, lo que marca la entrada formal en fase de corrección. Para quienes compraron en el pico, la pérdida asciende a u$s45.420,19 por unidad, un desplome del 36,04%.









