La tasa anual entre enero y marzo cayó 1,4% a pesar del repunte en el consumo tras el fin de las restricciones impuestas por la crisis del coronavirus que llevó al PBI a cifras récord en casi cuatro décadas. Para los analistas, el dato se aleja significativamente del crecimiento de casi 7% de fines del año pasado.
“El declive del Producto Interno Bruto (PIB) reflejó reducciones en las inversiones para los inventarios privados, en las exportaciones, en el gasto del gobierno federal y de los gobiernos locales”, dijo el gobierno.
Sin embargo, el ritmo del consumo permaneció robusto y creció 0.7% en ese período, lo que sugiere un punto de resiliencia clave para la economía estadounidense. También mostraron resistencia las ventas hechas a compradores locales.
La cifra llega en un contexto complicado para la Reserva Federal (Fed), el banco central estadounidense. La Reserva Federal (FED) tiene en marcha una serie de subas de tasas en su intento por controlar la inflación. Ya fue anticipada una suba de un cuarto de punto porcentual y se espera que la siguiente sea de medio punto porcentual cuando los funcionarios se reúnan la próxima semana. Esto aumenta la incertidumbre en los inversores de una posible recesión.









