Tras saberse que la cartera que conduce Sergio Massa busca llegar a un acuerdo de congelamiento de precios por al menos cuatro meses, Inversor Digital buscó conocer la opinión de especialistas en el ámbito local. En esta entrevista, las definiciones de Alejandro Pegoraro, director de la consultora Politikon Chaco.
– Hay una idea rondando en la Secretaría de Comercio de la Nación, para el congelamiento del precio de 1500 productos durante un plazo de 4 meses. ¿Qué expectativa tenés de esta iniciativa?
– No creo en la eficiencia de esta medida en el mediano plazo, ya que es ponerle una nueva gasa a una herida que necesita sutura para parar el sangrado. Pero en función de las palabras del ministro, lo que se busca no es bajar la inflación, sino ganar tiempo hasta poder aplicar un Plan de Estabilización, que requiere necesariamente de un conjunto de medidas más profundas.
– Hasta aquí… ¿Tuvieron un efecto perdurable los intentos de control de precios? ¿Son una buena opción para intentar mejorar el acceso a los alimentos, de higiene personal y de uso en el hogar?
– Los controles de precio han fallado sistemáticamente en la Argentina, porque se trata de una medida difícil de controlar y que es evadida con cambios en el empaquetado. Además, se trata de una medida poco federal, que concentra sus esfuerzos en el Gran Buenos Aires y grandes centros urbanos, y llegan de manera muy debilitada al interior más profundo.
En el corto plazo, puede incentivar el consumo y eventual stockeo de los hogares, sobre todo en los artículos de mayor necesidad, pero no va en consonancia con un plan de baja de inflación, sino que son parches de escasa eficiencia.
– La etapa de fin de año, en la previa de las fiestas, suele tener una remarcación histórica en los supermercados y afines… ¿Qué se espera que suceda en el futuro inmediato en cuanto al precio de los alimentos?
– La suba de precios en la época de fiestas está vinculada a una mayor demanda, que produce mayor cotización de un bien. Obviamente que en la historia hubo y hay avivadas que remarcan de una manera más importante, en busca de sacar mayor rentabilidad en un contexto inflacionario, sobre todo, donde los márgenes de ganancias se tornan más difícil de estimar en el mediano plazo.
Este diciembre no será la excepción y continuará con la tendencia histórica de suba y no es casualidad que este plan de congelamiento que propone el gobierno se aplique en estos tiempos, para evitar un derrumbe del consumo general.

– ¿Cómo afecta a los sectores más vulnerables el cuadro de una inflación que podría llegar a ser del 100%?
– Este régimen de alta inflación ataca directamente a todos los hogares y en especial a los más vulnerables y de menores ingresos, que a su vez suelen ser trabajadores informales o changarines, que no están cubierto por negociones paritarias ni ninguna otra herramienta de suba salarial. Por ende, son los más afectados y se ven obligados mes a mes a recortar su canasta de consumo, generando eso una merma aún más profunda de su calidad de vida y engrosa la población considerada pobre.
– ¿Cómo se da en el Chaco esta situación de que el aumento de los precios desborda a lo que son las mejoras salariales?
– En la provincia se vive una situación similar al ámbito nacional. Los trabajadores formales del sector privado están perdiendo en menor nivel; los públicos están un poquito por debajo, pero con cierta expectativa; y los informales son los que peor la están pasando.
Igualmente, un dato no menor corresponde a los públicos provinciales, que son una población de importante presencia en el mercado laboral provincial. Ellos van a cerrar el año casi 30 puntos por debajo de la inflación, salvo algunos pocos que tienen acuerdos sectoriales.
Los últimos aumentos anunciados por el gobierno para los estatales son un empujón importante pero insuficiente, a la vez que se insiste con montos en negro (como el refrigerio) que se contabiliza como suba salarial pero no es tal. A la par, se condena a los jubilados provinciales a continuar perdiendo y rompe además el 82% móvil que tiene la provincia, justamente por el exceso de montos no remunerativos.
– ¿Cuál creés que es el desafío de las autoridades y del empresariado para evitar una espiral inflacionaria continua? ¿Qué podría hacerse y no se está practicando para mejorar la situación?
– Lo que se requiere es un Plan de Estabilización que contemple necesariamente tres patas: una que contenga la política fiscal, monetaria y cambiaria; otra que contemple la indexación o desindexación de la economía; y otra, quizás la más difícil, es corregir las asimetrías de los precios relativos.
En este último aspecto, el congelamiento propuesto por Massa es una parte de un eventual programa de corrección de precios relativos, pero abarca apenas a una pequeña parte del problema.
Estas tres patas deben necesariamente ir en conjunto con una mirada integral que no pondere una sobre la otra. Caso contrario, el plan de estabilización va a fracasar, y ese escenario sería peor del que vivimos en la actualidad, dado los antecedentes que tenemos en nuestra historia de cuando fracasa un plan de estabilización.
Por Marcelo López.








